PODER CIUDADANO EDUARDO ALVAREZ G.

LIBERTAD Y DIGNIDAD

 

 

LIBERTAD Y DIGNIDAD

 

 

Debo recordar la parábola del caminante y el mercader para entender el significado de la dignidad en el ser humano y su libertad, cuentan que un caminante sediento cruzaba el desierto y se encuentra con un mercader que le ofrece agua y alimentos a cambio de dinero, el caminante se lo entrega, pero el mercader además le pidió que se postre ante él y lo adore, el caminante se negó y el mercader se alejó dejándolo en peligro de muerte por no aceptar su voluntad.

 

 

Ahora que hábilmente se está confrontando el derecho a la libertad de expresión con el honor que sustenta la dignidad de las personas, cabe analizar esta parábola, en el caso del mercader no solo buscaba lucro sino también imponer su poder circunstancial, condicionando a un necesitado y desprotegido, esta irrefutable libre acción del mercader encontró un límite en la dignidad del caminante, ejerciendo su libertad al elegir entre vivir deshonrado o morir con sus principios, escogió la dignidad esto nos demuestra que la libertad no solo es para obtener algo sino también para impedir un exceso, libertad y dignidad forman una avenida de dos vías.

 

 

Desde hace muchos años es cuestionable la aberración y ligereza conceptual de un cierto sector de la prensa al autodenominarse el cuarto poder, no hay nada mas fáctico que buscar ser un poder ajeno al legalmente constituido (ejecutivo, legislativo y judicial), la pobreza de argumentos trató de posicionar como verdad un sofisma aquel de aseverar que no existe democracia sin medios, vale recargar las tintas para priorizar la PLENA LIBERTAD DE EXPRESION DE LOS PUEBLOS por todos los medios lícitos posibles, esa es una meta democrática que no puede ser condicionada o sometida por la libertad de empresa y comunicación de los medios de unos pocos y menos por los dictados de una supuesta opinión pública que en muchos casos solo es la opinión publicada de verdades a medias.

 

“Un Estado puede ser agitado y conmovido por lo que la prensa diga, pero ese mismo Estado puede morir por lo que la prensa calle. Para el primer mal hay un remedio en las leyes. Para el segundo ninguno. Escoged pues conciudadanos entre la libertad y la muerte”, que poco cierto y anacrónico este pensamiento, hoy sabemos que para los dos casos la solución está en las leyes y ese es el único camino a escoger para no naufragar en el mito y la mentira, vale recordar que don LUIS A. DE BONALD no era demócrata sino un monárquico y -en sus numerosas obras atacó la Declaración de los Derechos del Hombre, el contrato social de Rousseau y las innovaciones político-sociales de la Revolución, para abogar por la vuelta a la autoridad de la monarquía y de la religión-(fuente Wikipedia), de igual manera debo reafirmar que la libertad sin límites es una ficción de quienes creen en el orden espontaneo, pero uno de los referentes del liberalismo, FRIEDRICH VON HAYECK manifestó lo siguiente: “La libertad fue hecha posible por la evolución gradual de la disciplina de la civilización que es al mismo tiempo la disciplina de la libertad.

No puede haber duda que el ejercicio de la comunicación es responsabilidad y disciplina más que un privilegio, dignificar a sus receptores es la dimensión ética de su libertad, pero ciertos poderes económicos y políticos la fueron descarrilando, en muchos casos a niveles indignos y antidemocráticos, vinculándose abierta y libremente estrategias de partidos y medios, para forjar escenarios que significaban una ventaja para ciertos candidatos o poderes, al punto que hay candidatos como el caminante y dueños de medios como el mercader.

 

 

Esta postura avanzó más allá de las campañas y llegó a extremos de pretender ser factor de estabilización o desestabilización del poder constituido, según la posición que tenga en aquel, de allí que la libertad de expresión de los periodistas comenzó a ser coartada incluso desde el propio medio y no solo desde gobiernos déspotas y totalitarios, de allí mi respeto y admiración a quienes no lo permitieron (periodistas) ni lo intentaron (dueños de medios) son aquellos los que mantienen aún viva la llama de un periodismo libre y responsable, es inadmisible supeditar el digno ejerció profesional y logro del sustento familiar colocando a periodistas en la disyuntiva del caminante.

 

 

Es un imperativo para la nueva comunicación pública no incurrir en esta práctica lesiva a la libertad y la dignidad, en un toma y daca primitivo, ya que existen indicios que no aportan como corresponde a solucionar esta crisis de la comunicación sino a agudizarla al punto que un mismo hecho tiene dos formas de presentarse en los canales de TV, no me queda duda que las victorias de las partes confrontadas serán pírricas si lo hacen a costa del mayor activo en comunicación: la credibilidad.

 

Finalmente quien haga apología de ser comunicador libre e independiente presumiendo en sus lecturas u opiniones la culpabilidad de alguien, es muy malo  o sutilmente inducirlo sin recordar que se presume la inocencia de las personas es perpetuar una libertina práctica que los convierte en esclavos de su propia mentira. Lamentable tambien que algún jurista pretenda exigir a los ofendidos que prueben la malicia o intencionalidad del ofensor, sencillamente hablando de libertad están lejos de la razón y cerca del desvarío del mercader.

 

 

Eduardo Álvarez G

Abril 5 del 2010

 

Eduardo Álvarez G

Abril 5 del 2010

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